Estoy hasta los putísimos huevos de esta tía.
Lola lleva semanas dándome largas. Que no puede quedar. Que tiene cosas que hacer. Que tiene que pensar en su familia. Que no quiere meterse en problemas.
¿En serio?
¿Ahora te importa tu familia?
Después de todo lo que has hecho, ¿ahora decides hacerte la buena esposa y la chica responsable?
Me estás tocando los cojones.
Al principio ni siquiera pensaba hacerle nada. De hecho, estar con ella me ayudaba a mantener la cabeza fría. Me quitaba un poco ese maldito impulso que llevo dentro todo el tiempo. Era suficiente para mantenerlo bajo control.
Pero claro, tenía que empezar a comportarse como una puta imbécil.
Se cree que puede jugar conmigo, desaparecer cuando le da la gana y volver cuando le apetezca. Se cree que porque ahora tiene miedo puede esconderse detrás de su familia.
Que siga intentándolo.
Porque ya me he cansado.
Ya no quiero convencerla.
Ya no quiero esperarla.
Y, sobre todo, ya no quiero que piense que puede seguir huyendo de mí.
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